Parque Nacional “La Fidelidad”: ¿Sueño de los ambientalistas o Realidad de todos?
Por Mariano Barros (*)
La acción espontánea aunque mancomunada de gobiernos, organizaciones de la sociedad civil y personas públicas y anónimas podría resultar en la creación de uno de los Parques Nacionales más importantes del Norte Argentino.
Cualquier decisión política genera adeptos y detractores, incluso aquellas decisiones más populares. Pero también es notable que, en temas relacionados al ambientalismo o la protección de la naturaleza, se genera en la opinión pública una necesidad de participación activa y de compromiso. Esto sucedió con la Estancia La Fidelidad...
Antecedentes socio-políticos: la gestión ambientalista a la cabeza
La Estancia La Fidelidad, o ex Bunge y Born como se la conoce localmente, es un enorme pulmón verde situado en el centro de la región chaqueña, ubicado a ambas márgenes del río Bermejo, abarcando el territorio de las provincias de Chaco y Formosa. La Fidelidad estuvo en el centro de la escena mediática, cuando el pasado 12 de enero, su propietario, Don Manuel Roseo, fue muerto de manera violenta y misteriosa, instalando un sinfín de hipótesis y conjeturas sobre las razones del asesinato. Inmediatamente, y espontáneamente, un grupo de ONGs, organismos oficiales, personas públicas y anónimas y medios de prensa, se vieron involucrados en una serie de sucesos y gestiones que tuvieron como objetivo principal poner el alerta sobre el futuro de esta porción casi virgen de nuestros bosques chaqueños nativos.

El pasado viernes 5 de agosto, la Casa de Gobierno de la provincia del Chaco, fue escenario de uno de los anuncios más esperados y celebrados relacionado con la situación de La Fidelidad. El Gobernador de esa provincia, anunció la elevación a la Legislatura provincial de un Proyecto de Ley para declarar a la estancia, en su porción chaqueña, como reserva de utilidad pública sujeta a expropiación, con la consecuente creación de un fideicomiso ambiental, una figura que tiene tanto de novedosa como de efectiva, con el objetivo de obtener los fondos económicos necesarios para pagar las tierras a los eventuales herederos. Pero el anuncio no quedó ahí, sino que fue más allá, destacando que de concretarse este primer paso, inmediatamente la provincia cedería la jurisdicción del predio a la Administración de Parques Nacionales, cerrando de esta manera un proceso ejemplar e ideal de gestión ambientalista.
Por su parte, la provincia de Formosa, utilizó otra de las herramientas legales con las que cuentan los gobiernos provinciales a partir de la sanción de la Ley 26.331 de Conservación de los Bosques Nativos, el Plan de Ordenamiento Territorial (POT), la cual significó un cambio de paradigma en el uso del territorio a partir de la promoción del ordenamiento de las masas boscosas en función de sus valores de conservación y las necesidades de desarrollo. Luego de los períodos de difusión y audiencias públicas pertinentes, el gobierno provincial decidió semanas atrás la recategorización de La Fidelidad en su parte formoseña a la Zona “Corredores” lo que permitió fortalecer el sistema de corredores ya presente en el POT Formosa y sumarle funcionalidad al mismo, dándole continuidad al corredor compartido con la vecina provincia del Chaco y hacia el norte con dos reservas indígenas y el corredor del Bañado la Estrella. Además, la recategorización de sus bosques de una categoría más laxa, Categoría 3 (verde), a una que prohíbe el desmonte, la Categoría 2 (amarilla), y la revisión de la zonificación a nivel del predio mismo, aseguraría su integridad como corredor, y redundaría en beneficios incluso para las comunidades aborígenes localizadas sobre el límite noreste y noroeste del mismo.
En síntesis, el primer paso para lograr el objetivo de proteger y asegurar la conservación del área ya se logró.
La Fidelidad en el contexto regional y nacional
El Gran Chaco Americano es una región biogeográfica de 1.000.000 de Km2 que se encuentra situada en el centro de Sudamérica. Argentina, Bolivia, Paraguay y en menor medida Brasil, comparten este ecosistema, una de las regiones de mayor diversidad ambiental y biológica del planeta, y el área boscosa mas grande del continente después del Amazonas.
No cabe duda de que el potencial productivo de la región es muy alto. Sin embargo la realidad muestra que se encuentra sometida a un severo proceso de degradación de sus recursos naturales y de su biodiversidad, principalmente debido al alto grado de fragilidad de estos ecosistemas y a la difícil reversibilidad de algunos procesos biológicos y socioeconómicos afectados. Tanto los procesos erosivos y la desertificación en la porción occidental o semiárida de la región, como las inundaciones recurrentes en el este, acentúan la pobreza de las comunidades locales y su marginalización económica.

La fragilidad de los ecosistemas chaqueños se basa en el tipo de los suelos –mayormente arenosos y pobres en nutrientes –las escasas e irregulares precipitaciones, los fuertes vientos y las altas temperaturas que en conjunto hacen más que difícil los procesos de recuperación de la vegetación nativa y la producción de biomasa. Con este problema y a pesar de que hay una relativa baja densidad de población la región evidencia un franco proceso de degradación ambiental que se manifiesta en una disminución de la cobertura vegetal y un empobrecimiento de los suelos, así como una disminución en las especies de fauna. Entre las muchas causas de esta degradación ambiental, se resaltan el excesivo pastoreo (vacuno y caprino básicamente) o inadecuadas prácticas de manejo del pastizal nativo, la tala de árboles para fabricar carbón y durmientes y la deforestación con fines agrícolas en áreas susceptibles a la erosión eólica.
En su porción occidental, la región del Gran Chaco presenta características climáticas y ecológicas que le otorgan valores únicos desde el punto de vista de la biodiversidad, y a pesar de los factores arriba mencionados, se erige actualmente como un bastión de la conservación dada la importancia regional que alcanza como uno de los últimos reductos en buen estado de conservación de nuestro país. La Fidelidad, ubicada privilegiadamente en esta zona, reúne características únicas que realzan su valor tanto escénico como de potenciales actividades sustentables y conservacionistas. Su origen se remonta a instancias anteriores a la provincialización de los territorios nacionales de Formosa y Chaco. El predio fue subdividido décadas atrás en un establecimiento para cada provincia, aunque siempre bajo una misma propiedad, la que llegó de manera íntegra hasta su último dueño, el mencionado Roseo. Comprende en su conjunto un total de 250.000 hectáreas repartidas, río Bermejo mediante, casi de manera especular entre la provincia de Formosa (100.000 has.) y Chaco (150.000 has.) definiendo -entre ambos territorios- un polígono de aproximadamente 50 km x 50 km de lado. Por su superficie y ubicación en el denominado corredor del Bermejo esta propiedad ha despertado siempre un especial interés.
La Fidelidad muestra una gran diversidad de paisajes vinculados con la historia del río Bermejo en la región. Dada su extensión, la propiedad abarca 50 km de ambas márgenes de su actual curso (conocido a dicha altura como Teuco) como la misma extensión de la margen norte del riacho Teuquito en la provincia de Chaco. El sitio representa un verdadero pulmón dentro de la región chaqueña con superficie suficiente como para funcionar como paisaje autónomo, posiblemente con comunidades auto-equilibradas, y con potencialidad para albergar poblaciones viables de la mayoría de las especies propias de la región.
La propiedad nunca fue sometida a un uso intensivo ya que su único dueño sólo autorizaba aprovechamientos forestales y ganaderos parciales y generalmente muy localizados, de aquí que se haya mantenido en tan excelente estado de conservación. De la revisión de imágenes satelitales Landsat se destaca que La Fidelidad en su conjunto no ha sufrido cambios en el uso de la tierra hasta recientemente. En efecto, el único cambio sustantivo expresable cartográficamente correspondería a un desmonte que abarca unas 5.000 ha formoseñas en su vértice NE, lo que representaría menos de un 5% de su superficie en la provincia. Si bien la zona sufre episodios de caza furtiva, es posible suponer que su extensión atempera los efectos de tal actividad. Es así, que es de suponer contenga poblaciones importantes y saludables de grandes mamíferos, como el oso hormiguero, pecaríes, tapires, y por supuesto, se convertiría en el mejor sitio dentro de la región chaqueña para el desarrollo de nuestro mayor felino, el yaguareté, quien contaría en dicha propiedad con suficiente territorio para alcanzar poblaciones estables. Por otra parte, y a diferencia de otros grandes establecimientos, La Fidelidad no tiene asentamientos humanos ni reclamos territoriales, lo que facilitaría la gestión que se viene desarrollando.

Además, ha sido señalada como un área de importancia para la conservación de las aves en Argentina. Aunque el sitio fue referenciado dentro de las AICAs de la provincia de Chaco, en su justificación se hace referencia a que la misma “…se encuentra sobre ambas márgenes del río Bermejo…tanto en la provincia de Chaco como en la de Formosa…”. Dicho trabajo señala que La Fidelidad constituye una notable área tanto por su amplitud como por su buen estado de conservación y que la misma representa una “interesante oportunidad para generar una unidad de manejo conservacionista”, destacándose su papel como corredor sobre el río Bermejo y complemento de otras áreas en la región. Se encuentra centralmente ubicada dentro de una de las áreas señaladas como fundamentales para la conservación de la biodiversidad del Chaco argentino, el “Corredor Bermejo”, compartido entre las provincias de Formosa y El Chaco. Este corredor fluvial conecta los ecosistemas de Yungas, el Chaco y la Selva Paranaense, y vincula la Reserva de Biosfera Riacho Teuquito con otras áreas de importancia para la conservación de la biodiversidad de ambas provincias. Esta región se destaca además por ser el principal puente interprovincial entre Formosa y Chaco para conectar ambientes únicos y convertirse en un paisaje de intercambio faunístico entre los mismos.
Objetivos claros = Resultados esperados
Sin lugar a dudas, el efecto inmediato de esta incógnita generada alrededor de La Fidelidad sobre la opinión pública sirvió para poner en boca de todos una situación, que no por trágica, deja de ser importante y acuciante, dada la fragilidad de la misma. Todas las tareas y gestiones iniciadas desde los diferentes ámbitos, buscaron garantizar el adecuado manejo de un área de valores importantísimos para la conservación tanto intrínsecos como estratégicos dada su ubicación fronteriza y su conectividad entre ambas provincias, amén de ser una incalculable oportunidad para el desarrollo local y regional de actividades amigables con el ambiente y a la vez socialmente sustentables.
La confirmación de la protección definitiva de este tesoro natural de los argentinos, garantizaría la conectividad ecológica interprovincial, complementaría esfuerzos y daría un estatus adecuado a un territorio que sin lugar a dudas se vería afectado por procesos judiciales engorrosos y extensos con el consabido riesgo que tal situación puede aparejar a su integridad ambiental. Pero por sobre todo, significaría un éxito desde el punto de vista de la gestión ambientalista, ratificando una vez más, que con objetivos claros, trabajo interdisciplinario y compromiso político, los resultados siempre serán los esperados.
(*) Fundación Biodiversidad - Argentina




