Valorización de los Especies Silvestres de Flora y Fauna de la Patagonia Argentina y la Recuperación de Zonas Desertificadas
Un siglo y medio de uso intensivo del suelo, erosión y degradación. Hoy es tiempo de replicar modelos existentes de utilización sustentable de recursos autóctonos y desarrollar nuevos modelos para el beneficio de las comunidades rurales de la Patagonia. Esta región posee recursos naturales renovables autóctonos que durantes décadas fueron ignorados a pesar de que son elementos fundamentales en la construcción de un desarrollo sustentable.
Las vastas planicies patagónicas fueron descritas vagamente, y con el enfoque que imponía la época, por Charles Darwin en su obra El Viaje del Beagle, y poco tiempo después por su Comandante Fitz Roy, quién prolongó sus incursiones en el territorio. La equívoca descripción de una tierra vacía de recursos y con un futuro poco prometedor, no era nada alentadora para los colonos que escaparon de una Europa conflictiva y miserable en busca de una mejor vida. Luego vendrían relatos y experiencias más desarrolladas, como las del misonero inglés Lucas Bridges, autor del libro The Uttermost Part of the World, quién continuó la misión de su padre Tomás Bridges, incansable estudioso de las comunidades yamanas y onas de Tierra del Fuego. Sin embargo, a pesar del alto grado de involucramiento y observación de las costumbres de los aborígenes empleada por los Bridges, su sustento alimentario principal no dejó de ser el ganado ovino.
Establecida esta noción de una “tierra vacía”, la colonización de la Patagonia siguió un patrón de ocupación en la que los colonos traían consigo ganado, aves y otros animales domésticos, arrastrando costumbres y tradiciones que nada tenían que ver con el equilibrio de la región.
La presencia del aborígen, escasa en proporción al vasto territorio, no significaba un factor de presión para las poblaciones de animales y plantas silvestres de los cuales se alimentaba. Estas comunidades del continente y de la gran isla de Tierra del Fuego, no cultivaron la tierra ni domesticaron animales.
A pesar de la fragilidad del ecosistema patagónico, los procesos naturales de erosión por el agua, frecuencia e intensidad de lluvias, declives, granulación fina del suelo, contenido de agua en el suelo, la aparición del hombre europeo y sus costumbres constituyeron un nuevo factor de erosión más determinante y agresivo.
La gradual y sostenida erosión por la presión del ganado doméstico, y la creciente introducción de diferentes especies ovinas, cada vez más fuertes, numerosas y productivas, el fraccionamiento de las tierras y la eliminación sistemática de especies autóctonas, tanto predadoras como competidoras, aceleraron el proceso. Bastó algo menos de ciento cincuenta años para destruir lo que naturaleza hubiera tardado miles de años en consumar.
Situación Actual
La regresión en la producción lanar en el mundo y la consecuente caída del precio de la lana ovina, sumada a la caída de productividad de las tierras en numerosas estancias patagónicas, han dado origen a una profunda crisis que actualmente sufren las comunidades locales de gran parte de la Patagonia antes productiva.
Los incentivos para las comunidades son cada vez más escasos, y gran parte de ellos emigra a las concentraciones urbanas, transfiriendo el problema social a otro escenario, pero sin solucionarlo.
¿Qué sucedió con los recursos silvestres autóctonos?
De esta manera fue proliferando una cultura agresiva y destructora de los recursos vivos autóctonos. El zorro colorado (Lycalopex culpaeus), el zorro gris (Pseudalopex gymnocercus), el puma (Puma concolor), el condor (Vultur gryphus), entre otros, se convirtieron en enemigos y su eliminación sistemática era justificada por el simple hecho de que podrían ser nocivos para la producción lanar.
Los lazos con Europa y sus costumbres dieron origen a la introducción de otras especies exóticas para ser utilizadas en la caza deportiva. Especies más fuertes que compiten por espacio y alimento con las autóctonas. Así van retrocediendo gradualmente las poblaciones de cérvidos autóctonos (pudú, huemúl), cediendo espacio al ciervo colorado y consecuentemente disminuyendo las posibilidades de recuperación del bosque natural por la mayor ingestión de plántulas de especies arbóreas. Caso emblemático, el de la liebre patagónica o mará (Dolichotis patagona), desplazada por la liebre europea mucho más agresiva en la conquista de hábitat.
La más carismática de las especies autóctonas patagónicas, quizás por su tamaño y perfecta adaptación a las austeras condiciones de la región, es el guanaco (Lama guanicoe). Este camélido posee todas las condiciones para ser la especie insignia del proceso de reversión de la desertización de la Patagonia.
¿Cómo y cuando comenzar?
Hasta el presente los esfuerzos para revertir el proceso de desertización de la Patagonia han sido aislados. Además, el contexto de los mismos se centraron específicamente en la búsqueda de una rápida y eficaz alternativa a la crisis del sector lanero, y no en la recuperación de zonas desertizadas.
Un conjunto de proyectos de manejo de las poblaciones de flora y fauna silvestres existentes que podrían ser utilizadas comercialmente sería el primer paso significativo. El objetivo de las actividades debe ser el de aprovechar los recursos en su estado silvestre. Para ello, existen numerosas experiencias de uso sostenible de especies silvestres.
Algunas actividades sugeridas:
- Elaborar un diagnóstico de la situación en las cinco provincias patagónicas y desarrollar instrumentos legales que faciliten un manejo regional de las especies;
- Diseñar e implementar proyectos piloto para diferentes especies, que incluyan la protección del hábitat, integrando los mandatos de las diferentes tratados internacionales;
- Elaboración de planes de manejo integrales, con énfasis en la utilización sustentable de los recursos autóctonos silvestres y domésticos (guanaco y llama) para el beneficio de las comunidades rurales más necesitadas, incentivando la agregación de valor (carne, fibra, etc.), con fines de subsistencia y comerciales; y

- Lograr el compromiso de los sectores relacionados con la conservación de la diversidad biológica, del combate contra la desertización, y de otros sectores estrechamente ligados a la conservación de los recursos naturales.
Conclusión
Sin lugar a dudas, la revalorización de las especies de flora y fauna autóctonas la clave en la búsqueda de alternativas para las comunidades humanas en la Patagonia. A largo plazo, la búsqueda de alternativas surgidas del aprovechamiento ordenado y regulado de los recursos naturales será económicamente menos costosa que enfrentar futuros problemas sociales resultantes de la emigración de esas comunidades a las grandes ciudades ya problemáticos.




